domingo, 29 de mayo de 2011

Acerca de... Los programas de Televisión en México.

Otra de las razones por las cuales decidí comenzar este blog es que, en muchas ocasiones, hay una serie de ideas o comentarios que no logran entrar en la redacción de un artículo, pues una regla general a la hora de redactar algo es intentar hacerlo tan breve y conciso como sea posible.


El pasado 16 de agosto de 2010, publiqué un artículo con un humor un poco más perverso al que estoy acostumbrado, el cual está inspirado en una escena que me topé en unos de los tantos programas mexicanos a los que me he visto sometido este último año.


Puedes acceder a dicho artículo a través de este link.


En muchas ocasiones trate de detenerme, muchas veces me detuve a pensar si las ideas en mi cabeza serían igual de graciosas una vez publicadas. Pese a todo, terminé la redacción de dicho artículo; y mi equipo técnico* se encargó de motivarme a publicarlo.


*Por equipo técnico, entiéndase un grupo de personas igual de deschavetadas que yo.


El artículo trata acerca de la ignorancia y las suposiciones erróneas que rodean al tema de videojuegos, y como estos suelen representarse en películas y programas de televisión.




Pero en realidad creo que el tema principal era mi decepción hacia la televisión mexicana, pues considero que el programa que detonó la elaboración de dicho artículo (La Rosa de Guadalupe) no solo cometió un error, sino que refleja un grado de pereza y negligencia por parte de la producción que de verdad… debería de darles vergüenza.



Si no detectas el error en esta imagen... Date un balazo...

Si esta imagen te da risa, sabes de lo que estamos hablando.
¿Pero que es lo sientes cuando decimos que esto fue hecho en México?


Este fue un error que resulta demasiado colorido y por demás obvio para dejarlo pasar… y su peor error es que yo me haya topado con esa escena.


Desde luego que este es solo uno de los tantos errores que encontraremos en la televisión mexicana, hace poco mis compañeros ingenieros y yo también nos carcajeamos por el completo desconocimiento en materia de construcción en otra novela, donde uno de los protagonistas realizó un comentario por de lo más ridículo.


Obviamente, yo (o mis compañeros) no pertenecemos al tipo de audiencia a la que este programa va dirigido; pero entonces, ¿Qué es lo que dice del tipo de audiencia a la que este tipo de programas va encaminado?, por lo cual, ¿No deberían de sentirse ofendidos?


Creo que el papel de los escritores, guionistas y directores es investigar cuando menos un poco los temas que van a ser representados en pantalla con el propósito de que estas representaciones sean tan fieles a la realidad como sea posible.


En gran medida, todos los que no podemos digerir los programas hechos en México debemos este sentido crítico al haber sido expuestos a programas extranjeros el tiempo suficiente (y por extranjeros nos referimos generalmente a hechos en Estados Unidos) como para comprobar el hecho de que allá se hacen las cosas mucho mejor que acá.


Para todos los que están a punto de llamarme malinchista, hay dos cosas más que quiero agregar.


La primera, es que no la traigo en contra de “todos” los programas hechos en México, pues han existido programas que yo gratamente me he sentado a ver y debo de admitir haber pasado un rato agradable mientras los observaba (principalmente algunos programas cómicos… haciendo énfasis en “algunos”).


Y la segunda, es que uno fácilmente podría decirme “que no es posible comparar los programas mexicanos en contra de los programas hechos en Estados Unidos”.


¿Entonces debemos de aceptar que los programas “de acá” estén malhechos solo porque no son “de allá”? ¿Es esa la manera correcta de ofrecer una excusa para no hacer las cosas bien?


No pensemos en presupuesto, sino en cosas más sencillas que harían de una producción digna de ser transmitida por televisión. Mejores trabajos de cámara, tramas más elaboradas, mejores libretos y… como lo he venido repitiendo, una investigación no necesariamente exhaustiva, pero si suficiente como para asegurarse de que su representación es lo más cercano a la realidad.


Creo que hay una gran diferencia entre un mundo en el que decimos “a la producción no se le paga lo suficiente para realizar programas de calidad” y el que podamos decir “es increíble la calidad que logran con tan bajo presupuesto.”

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